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jueves, 8 de abril de 2010

Los blogs pisan cada vez con más fuerza

Información, sí, pero no sólo. Está claro que los internautas españoles utilizan la red para mantenerse informados, pero también para informar. Internet ha dinamitado el tradicional esquema de la comunicación lineal, es decir, emisor, canal, receptor, siendo el canal el medio de transmisión del lenguaje. La web 2.0 ha hecho que la frontera entre emisor y receptor haya, si no desaparecido, sí mutado en una vía de doble sentido, en la que ambas figuras son tanto la una como la otra. De este modo, lo que diferencia a un medio de comunicación de cualquier otro emisor es simplemente su “profesionalidad” como canal y, por tanto, la confianza que genera al resto de internautas.

Sin embargo, se hace camino al andar, razón por la cual, conforme pasa el tiempo y la red madura, la figura de los bloggers o blogueros, es decir, aquellas personas –o grupos- que disponen de un blog, gana importancia cada día. ¿Qué aportan los blogueros al proceso de la comunicación? Evidentemente, hay de todo: desde los que tienen un espíritu puramente periodístico hasta los más íntimos y de carácter personal. Y lo que aportan, sin duda, es confianza –característica que comportan con los medios de comunicación tradicionales- y, al mismo tiempo, una cierta dosis de irreverencia y de atrevimiento, que sitúa los “posts” o anotaciones que incluyen, más cerca de la confidencia que de la noticia, más cerca de la opinión que de la información. Es decir, en muchas ocasiones nos genera más confianza saber qué piensa alguien sobre determinada noticia que la noticia en sí misma.

Y como ratificación de esta realidad, nada mejor que los datos. Así, según el estudio “La blogosfera en España”, realizado por Nielsen Online, compañía especializada en la medición de audiencias en Internet, el 52,2% de los internautas españoles confiesa consultar con frecuencia blogs para obtener “información extraoficial, muchas veces políticamente incorrecta, pero diferente a la que se vierte en los medios de comunicación convencionales”.

Este informe revela que el pasado mes de febrero “la red contabilizó más de 25 millones de usuarios, de los cuales un total de 13,1 millones acudieron a blogs con el objetivo de consultar temas de actualidad desde un punto de vista personal, conocer la opinión de los blogueros más populares, así como obtener información de interés al margen de los medios online tradicionales”.

En cuanto a los usuarios de la red que visitaron medios de comunicación online de información general sumaron un total de 15,1 millones de usuarios, sólo dos millones más que las visitas recibidas por los blogs, lo que constata que se trata de una auténtica opción a la hora de estar informado, aunque habría que matizar que en la mayoría de los casos, no se trata de internautas diferentes sino que la mayoría de personas que acuden a los medios digitales son también usuarios de los blogs.

Destaca, sin embargo, el hecho de que los blogs más influyentes no sean precisamente los periodísticos, sino los relacionados con la tecnología -últimos gadgets, sistemas informáticos, Internet, móviles, videojuegos…-. De este modo, Alt1040.com, xataka.com y fayerwayer.com, los tres “tecnológicos”, son los más influyentes, seguidos de trendencias.com, relacionado con la moda y las tendencias. Entre los 10 primeros clasificados en este ranking, sólo el décimo, elblogsalmon.com, podría definirse como de información, económica en este caso.

Según Nielsen Online, a partir de su herramienta Blogpulse, en la actualidad están identificados más de 126 millones de blogs en todo el mundo y cada veinticuatro horas se abren más de 42.000 nuevos. En lo que se refiere a España, hasta el momento, se contabilizan un total de 166.000 bitácoras, aunque este dato está en constante crecimiento. Estas cifras explican que la audiencia en España haya crecido en el último año un 13% en este canal y, en concreto, un 19% en el caso de los blogs profesionales.

viernes, 19 de febrero de 2010

Periódicos, ¿dinero o poder?

Mientras tirios y troyanos discuten hasta la extenuación sobre el futuro de la prensa, hete aquí que raro es el grupo de comunicación que no trata por todos los medios de tener su propio periódico de información general y, si se puede, distribución nacional. ¿Por qué ese interés por un soporte que muchos consideran condenado a desaparecer?, ¿por qué apostar por el papel pese a la creciente disminución del número de lectores?

Pues, o todo el mundo se ha vuelto loco, o algo tendrán los periódicos de lo que, al menos de momento, carecen los blogs, los diarios digitales y otros nuevos medios nacidos al amparo de las nuevas tecnologías. Y ese algo, aunque difícilmente definible tiene mucho que ver con el prestigio, la influencia, la credibilidad o la capacidad de crear opinión, conceptos que van más allá de las cifras de difusión o del número de ejemplares vendidos.

Pero, ¿puede sobrevivir la prensa sin lectores? No y sí. Indudablemente, los periódicos son empresas y, como tales, su supervivienda responde a criterios puramente empresariales. Es decir, si no se venden periódicos, no entra publicidad y si no entra publicidad no hay ingresos económicos. Sin embargo, muchas veces las ecuaciones no son tan sencillas. ¿Dinero o poder? Lo que está claro es que sería muy difícil vivir únicamente de un diario de información general que no sea rentable. Sin embargo, se pueden conjugar los intereses y los grandes grupos de comunicación mundiales disponen de medios muy solventes, aunque carentes de influencia, que permiten sostener a los que no dan tanto dinero, pero sí gozan de ese privilegio de hacer mella en el poder.

Más allá de la rentabilidad de “The Economist”, “The Wall Street Journal” o “Financial Times”, su poder no radica en su cuenta de resultados, sino en su capacidad para hacer tambalearse un gobierno por un editorial crítico con su política económica o en su poder para hacer subir o bajar las principales bolsas mundiales por una noticia o un artículo de opinión. Basta pasar sus páginas para comprobar que no van cargados de publicidad y sus cifras de lectores, pese a ser importantes, están muy lejos de las de los tabloides alemanes o ingleses. Pero su importancia no radica en la generación de ingresos. Si Rupert Murdoch quiso a toda costa hacerse con “The Wall Street Journal”, por el que desembolsó 5.600 millones de dólares, era porque buscaba algo que el resto de sus medios millonarios de News Corporation no le daban.

¿Pero, qué ocurrirá con todos estos influyentes medios si los lectores dejan de acudir a los quioscos? En el hipotético caso de que algo así ocurra, lo cual sería el final de un proceso a varias décadas vista, está claro que, aunque en menor número, siempre habrá un “núcleo duro” de compradores de periódicos, al igual que, pese al cine, el teatro sigue teniendo su público y ha sabido sobreponerse a las adversidades. Precisamente ese “núcleo duro” de lectores ha de convertirse en una especie de élite cultural, económica y política mejor informada y, probablemente, mejor formada, con mayor capacidad de decisión y con altas cotas de poder.

Que los periódicos para entonces sean más parecidos a dosieres o informes que a lo que conocemos ahora es algo que sólo el futuro nos dirá, pero que seguirán ahí, no me cabe duda.