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jueves, 25 de marzo de 2010

Lectores leales en papel, infieles en la red

Como un matrimonio de los de toda la vida. Así podría definirse la relación que tienen algunas personas con su periódico. La fidelidad a un diario es un rasgo atribuible a cientos de miles de lectores. Sin embargo, y aunque aún son muchos los que responden a este perfil, no es precisamente la fidelidad un valor en alza entre las nuevas generaciones. ¿Qué quiere decir esto? Pues que en el mundo digital, siempre y cuando siga siendo un universo gratuito, nadie se informa a través de un único medio.

Normalmente, cuando se trata de formatos tradicionales, una persona lee sólo un diario, ve los informativos de una cadena de televisión y escucha siempre la misma emisora de radio. Sin embargo, cuando de Internet se trata, desaparecen por completo los lazos y, si bien los internautas tienen sus webs de referencia, no tienen obstáculos en ir de una en otra hasta que encuentran lo que desean. Así, según se desprende de un estudio realizado en Estados Unidos, alrededor del 46% de los encuestados aseguran utilizar para mantenerse informados entre cuatro y seis medios al día, mientras que sólo un 7% afirman hacerlo a través de uno solo. Del mismo modo, cerca del 70% dicen no tener un medio de noticias favorito.

Es más, en muchas ocasiones, ni siquiera son las ediciones online de los medios las más consultadas, sino que los usuarios se informan, cada vez más, a través de agregadores de noticias tipo Google News, y, sobre todo, gracias a las redes sociales, especialmente Facebook, que ya redirecciona en Estados Unidos el triple de usuarios a medios de comunicación online que Google News.

Y es que, buena parte de los internautas busca en Internet rapidez y claridad a la hora de informarse. Es decir, que si entran a una web y no encuentran de un simple vistazo lo que buscan, se marchan a otra, sin ningún tipo de problema. Igualmente, tampoco permanecen demasiado tiempo en ningún sitio, pues lo habitual es una lectura de titulares y sólo en aquellas noticias en las que tienen más interés pinchan para leer algo más.

No debemos olvidar tampoco el papel cada vez más importante que juegan los blogs. Aunque no son, como tal, un medio de información, sí que son seguidos por usuarios que buscan algo más que la noticia pura y dura. Por eso, los blogs periodísticos tienen cada vez más adeptos, pues aportan ese valor añadido, esa interpretación, esa vuelca de tuerca… Además, los blogueros disponen ahora de aliados como Twitter, que multiplican su difusión a decenas de miles de internautas. Casos como el de Enrique Dans o Marilín Gonzalo, con dos de los blogs más leídos de España y cerca de 100.000 seguidores cada uno en Twitter, son un claro ejemplo de por dónde van los tiros. Porque las cifras no engañan: cualquier cosa que estos dos blogueros escriban es seguida por más gente que lo que pueda decir un columnista en un diario.

viernes, 12 de marzo de 2010

13 periódicos chinos se atreven a criticar al Gobierno


El pasado 1 de marzo, en un auténtico ejercicio de audacia, 13 periódicos chinos publicaron un editorial, tanto en sus ediciones en papel como en la digital, en la que pedían al Gobierno que retire el denominado "pasaporte interior", una herramienta gubernamental que permite controlar los flujos migratorios dentro del país, es decir, los movimientos interiores de la población. Sin este pasaporte, conocido como "hukou", los ciudadanos que emigren de unas zonas a otras de China no pueden beneficiarse de determinadas medidas. Los periódicos aseguraban que este pasaporte era "anticonstitucional" y viola "los derechos del hombre".

Pero esta valentía no les ha salido gratis. Según Reporteros sin Fronteras, algunos de los periodistas que trabajan en los medios que realizaron la solicitud al gobierno chino, publicada en 11 provincias, han sido amenazados con ser sancionados. Además, las autoridades no tuvieron inconveniente en borrar de las ediciones digitales de los diarios el artículo. De hecho lo hicieron desaparecer incluso de otros medios que habían hecho alusión.

El editorial vio la luz en los días previos a la sesión anual del Legislativo chino, fecha sensible para las autoridades, que tratan de evitar en estas fechas cualquier muestra de descontento.El miércoles 10 de marzo, uno de los periodistas, del semanario "Economic Observer", que promovió esta iniciativa reveló, en una carta abierta publicada en Internet, que había sido penalizado, así como otros informadores colegas.
En cualquier caso, esta reacción es la habitual siempre que cualquier medio opina sobre algunos de los temas que las autoridades del Partido Comunista Chino consideran "sensible".

miércoles, 3 de marzo de 2010

Última oportunidad para el diario francés "France Soir"


La crisis económica se está cebando especialmente con el sector de la Prensa, que ya se hallaba inmerso en un duro proceso de readaptación motivado por las nuevas tecnologías. Así, cabeceras con más de 60 años de historia y un prestigio ganado a pulso, como es el caso del diario parisino "France Soir", ha visto cómo sus ventas caían desde los más de un millón de ejemplares que llegó a alcanzar en los años cincuenta y sesenta a los poco más de 22.000 de la actualidad. Tras muchos intentos de relanzamiento e, incluso, haber dejado de salir a la calle durante más de un mes, el próximo 17 de marzo tiene previsto un, quizás, último intento por salvarse de la quema.


El nuevo propietario del periódico, el oligarca ruso de 25 años Alexandre Pougatchev, he decidido invertir 20 millones de euros para lograr "un diario popular de calidad". El objetivo final sería alcanzar los 500.000 ejemplares y, para dar a conocer este nuevo plan, se van a invertir, nada más y nada menos que seis millones de euros.
Sin embargo, la empresa no es tarea fácil, puesto que buena parte de los lectores que le quedan al periódico lo compran más por los consejos que dan sobre las carreras de caballos o por los crucigramas que por la calidad periodística. Sea como fuere, Pougatchev ya ha asegurado que si la apuesta no sale bien, el asumirá las consecuencias.
Sólo hace falta esperar que todo salga bien y que el viejo diario nacido en 1944, durante la Segunda Guerra Mundial por dos jóvenes jefes de la resistencia antinazi, haga honor a su origen y sea capaz de resistir una embestida más y salir de la crisis, si no con el prestigio que llegó a tener en los cincuenta, cuando a su frente estaba Pierre Lazareff y llegó a vender 1,5 millones de ejemplares.

viernes, 19 de febrero de 2010

Periódicos, ¿dinero o poder?

Mientras tirios y troyanos discuten hasta la extenuación sobre el futuro de la prensa, hete aquí que raro es el grupo de comunicación que no trata por todos los medios de tener su propio periódico de información general y, si se puede, distribución nacional. ¿Por qué ese interés por un soporte que muchos consideran condenado a desaparecer?, ¿por qué apostar por el papel pese a la creciente disminución del número de lectores?

Pues, o todo el mundo se ha vuelto loco, o algo tendrán los periódicos de lo que, al menos de momento, carecen los blogs, los diarios digitales y otros nuevos medios nacidos al amparo de las nuevas tecnologías. Y ese algo, aunque difícilmente definible tiene mucho que ver con el prestigio, la influencia, la credibilidad o la capacidad de crear opinión, conceptos que van más allá de las cifras de difusión o del número de ejemplares vendidos.

Pero, ¿puede sobrevivir la prensa sin lectores? No y sí. Indudablemente, los periódicos son empresas y, como tales, su supervivienda responde a criterios puramente empresariales. Es decir, si no se venden periódicos, no entra publicidad y si no entra publicidad no hay ingresos económicos. Sin embargo, muchas veces las ecuaciones no son tan sencillas. ¿Dinero o poder? Lo que está claro es que sería muy difícil vivir únicamente de un diario de información general que no sea rentable. Sin embargo, se pueden conjugar los intereses y los grandes grupos de comunicación mundiales disponen de medios muy solventes, aunque carentes de influencia, que permiten sostener a los que no dan tanto dinero, pero sí gozan de ese privilegio de hacer mella en el poder.

Más allá de la rentabilidad de “The Economist”, “The Wall Street Journal” o “Financial Times”, su poder no radica en su cuenta de resultados, sino en su capacidad para hacer tambalearse un gobierno por un editorial crítico con su política económica o en su poder para hacer subir o bajar las principales bolsas mundiales por una noticia o un artículo de opinión. Basta pasar sus páginas para comprobar que no van cargados de publicidad y sus cifras de lectores, pese a ser importantes, están muy lejos de las de los tabloides alemanes o ingleses. Pero su importancia no radica en la generación de ingresos. Si Rupert Murdoch quiso a toda costa hacerse con “The Wall Street Journal”, por el que desembolsó 5.600 millones de dólares, era porque buscaba algo que el resto de sus medios millonarios de News Corporation no le daban.

¿Pero, qué ocurrirá con todos estos influyentes medios si los lectores dejan de acudir a los quioscos? En el hipotético caso de que algo así ocurra, lo cual sería el final de un proceso a varias décadas vista, está claro que, aunque en menor número, siempre habrá un “núcleo duro” de compradores de periódicos, al igual que, pese al cine, el teatro sigue teniendo su público y ha sabido sobreponerse a las adversidades. Precisamente ese “núcleo duro” de lectores ha de convertirse en una especie de élite cultural, económica y política mejor informada y, probablemente, mejor formada, con mayor capacidad de decisión y con altas cotas de poder.

Que los periódicos para entonces sean más parecidos a dosieres o informes que a lo que conocemos ahora es algo que sólo el futuro nos dirá, pero que seguirán ahí, no me cabe duda.