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jueves, 6 de mayo de 2010

El sector audiovisual sí ve brotes bordes

Casi siempre que se habla del impacto de las nuevas tecnologías en el sector de los medios de comunicación tradicionales, la primera idea que nos viene a la cabeza es la crisis de los periódicos. Sin embargo, uno de los soportes que más afectado se ha visto por el desarrollo de Internet, de la telefonía móvil o de los videojuegos es la televisión, especialmente entre la población más joven.

Ya hemos abordado en más de una ocasión los cambios de hábitos de las nuevas generaciones, para quienes la pantalla del televisor ya no es el centro en torno al cual gira la vida de los hogares. Ahora, la oferta se ha diversificado y ha de competir con el ordenador, las consolas, las redes sociales, los SMS…

Pues bien, a pesar de esta lucha contra los elementos, el sector televisivo parece, no sólo ser capaz de hacer frente a tanta competencia, sino a vislumbrar una salida a la crisis. Así, según los datos de la última oleada del Estudio General de Medios (EGM), la penetración de la TV se sitúa en el 88,7% de la población, apenas tres décimas menos que hace un año y sólo dos puntos por debajo de la cota alcanzada en 2003, que se situó en 90,7%. Esto quiere decir que a lo largo de los últimos 10 años, y a pesar de las embestidas, apenas ha cedido un par de puntos, lo que la sitúa muy por encima del resto de soportes de comunicación, pues la radio, en el segundo puesto, tiene una penetración del 55,2%, mientras que Internet, que mantiene un alza sostenida, sólo llega al 35%.

Es mas, quizás se trate del medio en el que menos diferencias se detectan entre los distintos tramos de edad –menos de seis puntos entre los que más la ven, los de más de 65 años, 91,3%, y entre los que menos, los de entre 20 y 24 años, 85,6%-, entre hombres y mujeres –sólo una décima más del lado masculino- y entre las diferentes clases sociales –apenas cuatro puntos entre el 86,2% de penetración entre los más ricos y el 90,6% de los menos favorecidos-.

Pero no sólo estos datos son positivos para la televisión. Según un estudio realizado por la consultora Barlovento Comunicación entre empresas del sector audiovisual español, tras más de dos años de dura crisis económica, los indicadores obtenidos muestran un cierto repunte. “Aún no se puede hablar de un sector en franco crecimiento, pero las sensaciones comienzan a ser neutras o, en el peor de los casos, menos negativas que en las dos olas anteriores. El pesimismo con que hemos vivido los últimos años empieza a dejar paso a una sensación de cierta estabilidad. La mayor parte de los indicadores obtenidos siguen siendo negativos, pero son mejores que en las dos oleadas anteriores. Este mismo fenómeno se está produciendo en otros sectores como el mercado publicitario”.

Un dato a tener en cuenta para el cambio de sensaciones es el hecho de los cambos que ha sufrido el sector en los últimos meses: la implantación de la TDT, el consiguiente incremento de canales, la llegada de la TDT de pago o las nuevas disposiciones de la Ley General de la Comunicación Audiovisual, que entró en vigor el pasado sábado 1 de mayo, se ven mayoritariamente con buenos ojos en el sector de la producción y la distribución audiovisuales.

No menos importante es la supresión de la publicidad en TVE desde el 1 de enero de este año. Tanto es así, que los precios de los anuncios en las cadenas privadas han subido alrededor de un 30% en lo que va de 2010. Además, en estos momentos la demanda de espacios publicitarios es mayor que la oferta disponible.

Por todo esto, se puede afirmar que 2010 ha de ser el año del despegue de la televisión, y por consiguiente de todo el sector audiovisual, en nuestro país.

jueves, 25 de junio de 2009

Bye, bye, locutores estrella

Malos tiempos para los periodistas estrella. Suyo fue, hasta hace no mucho, el mundo de la comunicación, especialmente en la radio. Sin embargo, el ciclo, afortunadamente, llega a su fin. Primero fueron José María García y Encarna Sánchez. De la última etapa, el primero en irse diluyendo fue Luis del Olmo, que tras abandonar Onda Cero, se marchó a la radio de Vocento para pasar completamente inadvertido; le siguió los pasos Iñaki Gabilondo, el gran triunfador que, tras haber llegado a lo más alto en la SER decidió cambiar de aires y marcharse a Cuatro, donde le siguen cuatro gatos.
Ahora le llega el turno a FJL, el ínclito Losantos, que, expulsado del paraíso de la COPE, ha decidido montarse por su cuenta, cual autónomo de a pie, y crearse su propio chiringuito radiofónico. Mucho me temo que seguirá la misma suerte. Excepción hecha de las senectudes hitlerianas, sus fanáticos incondicionales, ese ejército de cruzados dispuestos a cualquier cosa por su líder, me da que en su nueva etapa FJL se va hundir en el mar de la EGM. Por lo pronto, la mayoría de su equipo, excepción hecho de su subdirectora, ha decidido no acompañarle en su odisea; tres cuartos de lo mismo pasa con sus colaboradores y tertulianos, que no están por la labor de rebajar su caché para irse a un proyecto incierto.
Lo que parece claro es que, en contra de lo que muchos egocéntricos periodistas creen, las audiencias no son suyas, sino de los medios. Evidentemente, arrastran seguidores, pero ningún hincha del Real Madrid seguidor de Morientes, pongamos por caso, se hizo del Mónaco o del Valencia cuando se fue a estos equipos.
Afortunadamente, la gente no está por los divismos. Cree en los proyectos, en las empresas, en unos ideales, no en las personas. Las personas pasan y las empresas quedan. Nadie es imprescindible, por mucho que enarbole la bandera de la verdad -su verdad-, la libertad -su libertad- o la integridad -su negocio-. Nadie representa valores porque los valores están muy por encima de las personas que hablan en su nombre, llenándoseles la boca de grandes palabras. Cada uno es fiel, única y exclusivamente, a si mismo y a FJL, como a todos los demás, les interesa, fundamentalmente, tener más oyentes que el resto para que su programa ingreso más dinero por publicidad y, así, enriquecerse un poco más. Ni más ni menos.
Por tanto, si el poderoso turolense cree que será capaz de llevarse a todos sus oyentes -que tampoco eran tantos, recordémoslo, pues era el tercero del ránking de la mañana, con 1.381.000 oyentes según la última oleada del EGM, a mucha distancia de Herrera en Onda Cero y a años luz de Francino en la SER-, va da dado. Y si no, al tiempo.