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domingo, 7 de noviembre de 2010

La paz no vende en los medios de comunicación, el morbo sí

Paz es, sin duda, una palabra hermosa, un anhelo, un deseo eternamente repetido, un objetivo, una excusa, un añadido que lo justifica todo… Sin embargo, ¿vende la paz como noticia? Si entendemos la paz como el fin de una guerra, como el punto y final a un conflicto, sí, puede llegar a ser noticia de portada por su excepcionalidad. Pero si por paz entendemos la ausencia de violencia, de asesinatos, de enfrentamientos, no es un tema que atraiga especialmente a los medios de comunicación.

Según un estudio realizado por el Institute for Economics & Peace (IEP) y Media Tenor, las noticias que tratan la paz de forma positiva apenas suponen un 1,6% del total de informaciones ofrecidas por las 23 cadenas de televisión de 15 países diferentes analizadas, entre ellas la española TVE1. Sin embargo, los medios dan una especial cobertura a historias violentas y que ofrecen una percepción negativa del marco en que se producen. Se podría decir, según este trabajo, que se tiende hacia cierto sensacionalismo, hacia una magnificación de los sucesos en comparación con la importancia que realmente tienen en la sociedad.

De hecho, algunos de los países más “pacíficos” son los que más espacio dedican en sus informativos a noticias relacionadas con la violencia o la inseguridad. Así, ocho de los 10 programas analizados que más tiempo dedicaron a la violencia eran de Estados Unidos o el Reino Unido. En el lado contrario, las cadenas de televisión más volcadas en informar sobre la paz fueron la qatarí Al Jazeera y la alemana ARD Tagesschau.

Mención aparte merece en el estudio el conflicto de Afganistán, que ha sido analizado con especial detenimiento, comparando las informaciones emitidas por CNN International, BBC World y Al Jazeera English. Es curioso que, en este caso, también sea la cadena de Qatar la que más tiempo ha dedicado a informar sobre los pasos dados en este país para afianzar la paz. Esta situación llega al punto de que Al Jazeera ofrece hasta tres veces más historias positivas que la británica BBC y ocho más que la estadounidense CNN.

Según Steve Killelea, fundador del IEP, “si los medios de comunicación hacen demasiado énfasis en las informaciones negativas, relacionadas con la guerra y la violencia, transmiten una sensación de que éstas son las únicas maneras de alcanzar la paz, todo lo contrario de lo que los expertos aseguran que es necesario para crear sociedades pacíficas”. Además, este tipo de noticias no hacen sino empeorar la imagen que el mundo tiene de los países que sufren un conflicto, con lo que se hace mucho más difícil poner en marcha iniciativas de paz o de apoyo a los gobiernos que apuestan por el fin de la violencia.

Este estudio, aunque parcial, sirve de ejemplo de hasta qué punto las historias negativas, macabras o escabrosas llaman más la atención de los propios medios y, por ende, de los lectores, que las positivas. Así, no es de extrañar que un asesinato en una gran ciudad como Madrid o Barcelona, donde este tipo de hechos no dejan de ser excepcionales, ocupe páginas enteras de los periódicos, magnificándolos y explotando su lado morboso o sensible. Sin duda, los medios damos carnaza y la audiencia, o parte de ella al menos, la recibe con las fauces abiertas.

Los medios parecen tener claro, por tanto, que al público no le interesan las historias positivas, las que nos muestran cómo se ha reducido la inseguridad, de qué modo un país ha alcanzado la paz o ha logrado poner de acuerdo a las partes en conflicto, los pasos que se han dado para reducir las tensiones entre dos bandos enfrentados… Sin embargo, quizás, como dijo Lenon, demos a la paz una oportunidad.

jueves, 6 de mayo de 2010

El sector audiovisual sí ve brotes bordes

Casi siempre que se habla del impacto de las nuevas tecnologías en el sector de los medios de comunicación tradicionales, la primera idea que nos viene a la cabeza es la crisis de los periódicos. Sin embargo, uno de los soportes que más afectado se ha visto por el desarrollo de Internet, de la telefonía móvil o de los videojuegos es la televisión, especialmente entre la población más joven.

Ya hemos abordado en más de una ocasión los cambios de hábitos de las nuevas generaciones, para quienes la pantalla del televisor ya no es el centro en torno al cual gira la vida de los hogares. Ahora, la oferta se ha diversificado y ha de competir con el ordenador, las consolas, las redes sociales, los SMS…

Pues bien, a pesar de esta lucha contra los elementos, el sector televisivo parece, no sólo ser capaz de hacer frente a tanta competencia, sino a vislumbrar una salida a la crisis. Así, según los datos de la última oleada del Estudio General de Medios (EGM), la penetración de la TV se sitúa en el 88,7% de la población, apenas tres décimas menos que hace un año y sólo dos puntos por debajo de la cota alcanzada en 2003, que se situó en 90,7%. Esto quiere decir que a lo largo de los últimos 10 años, y a pesar de las embestidas, apenas ha cedido un par de puntos, lo que la sitúa muy por encima del resto de soportes de comunicación, pues la radio, en el segundo puesto, tiene una penetración del 55,2%, mientras que Internet, que mantiene un alza sostenida, sólo llega al 35%.

Es mas, quizás se trate del medio en el que menos diferencias se detectan entre los distintos tramos de edad –menos de seis puntos entre los que más la ven, los de más de 65 años, 91,3%, y entre los que menos, los de entre 20 y 24 años, 85,6%-, entre hombres y mujeres –sólo una décima más del lado masculino- y entre las diferentes clases sociales –apenas cuatro puntos entre el 86,2% de penetración entre los más ricos y el 90,6% de los menos favorecidos-.

Pero no sólo estos datos son positivos para la televisión. Según un estudio realizado por la consultora Barlovento Comunicación entre empresas del sector audiovisual español, tras más de dos años de dura crisis económica, los indicadores obtenidos muestran un cierto repunte. “Aún no se puede hablar de un sector en franco crecimiento, pero las sensaciones comienzan a ser neutras o, en el peor de los casos, menos negativas que en las dos olas anteriores. El pesimismo con que hemos vivido los últimos años empieza a dejar paso a una sensación de cierta estabilidad. La mayor parte de los indicadores obtenidos siguen siendo negativos, pero son mejores que en las dos oleadas anteriores. Este mismo fenómeno se está produciendo en otros sectores como el mercado publicitario”.

Un dato a tener en cuenta para el cambio de sensaciones es el hecho de los cambos que ha sufrido el sector en los últimos meses: la implantación de la TDT, el consiguiente incremento de canales, la llegada de la TDT de pago o las nuevas disposiciones de la Ley General de la Comunicación Audiovisual, que entró en vigor el pasado sábado 1 de mayo, se ven mayoritariamente con buenos ojos en el sector de la producción y la distribución audiovisuales.

No menos importante es la supresión de la publicidad en TVE desde el 1 de enero de este año. Tanto es así, que los precios de los anuncios en las cadenas privadas han subido alrededor de un 30% en lo que va de 2010. Además, en estos momentos la demanda de espacios publicitarios es mayor que la oferta disponible.

Por todo esto, se puede afirmar que 2010 ha de ser el año del despegue de la televisión, y por consiguiente de todo el sector audiovisual, en nuestro país.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Informativos españoles sin canas

Los periodistas de mayor edad son relegados en España, mientras que en Europa o Estados Unidos son auténticas estrellas y gozan de la mayor credibilidad

Juventud divino tesoro. Eso es, al menos lo que deben pensar los programadores televisivos a la hora de escoger a los conductores y presentadores de los distintos espacios, pero muy especialmente de los informativos, donde, salvo casos excepcionales como el de Matías Prats Jr., que a sus cincuentaytantos años es ya un veterano, prima la juventud por encima de cualquier otro valor. Así, auténticos “monstruos” de la comunicación de nuestro país han tenido que dejar su puesto por rondar los sesenta años, edad en la que en otras profesiones -nuestros políticos sin ir más lejos- se está en el mejor momento.
Sin embargo, estos prejuicios contras las arrugas no son universales y basta con echar un vistazo a los informativos de los países de nuestro entorno para darnos cuenta de que cumplir años no es un obstáculo para seguir conduciendo programas de éxito. Personajes como Patrick Poivre d'Arvor, que durante 20 años ha conducido el principal informativo de la televisión pública francesa TF1 -desde 1987 hasta 2008- y que aún siguen en activo, o Bruno Vespa, presentador y productor de “Porta a porta”, uno de los programas de más audiencia de la RAI, que a sus 65 años sigue al pie del cañón, son sólo dos ejemplos de que fuera de España no se margina a los periodistas más veteranos y, cuando se hace, la polémica está servida.
Este fue el caso de la BBC, la cadena pública británica, que este verano sustituyó a dos periodistas y presentadoras de 59 y 65 años -la probabilidad de que una mujer siga en activo a esa edad en nuestro país es nula- por otras más jóvenes. La decisión provocó, no sólo las quejas de miles de televidentes, sino incluso que la propia vicepresidenta del Partido Laborista y ministra para la Igualdad, Harriet Harman, interviniera en la Cámara de los Comunes para reclamar la vuelta de esas mujeres.
Pero si ésta es la situación en Europa, “zapeen” por las cadenas norteamericanas, donde desde la CNN, hasta Fox News, pasando por la CNBC están plagadas de canas. Quizás el personaje en activo más destacado es Larry King, que a punto de cumplir 76 años sigue presentando en CNN su programa nocturno de entrevistas “Larry King Live”. Más jóvenes, pero cerca ya de la edad de jubilación en España, son David Letterman, que a sus 62 años es una de las principales estrellas de la CBS, donde dirige y presenta “The late show with David Letterman”, y Bill O'Reilly, que con 60 años es figura destacada del canal Fox News con su programa “The O'Reilly Factor”, que tiene también una versión radiofónica.
Un caso paradigmático fue el de Robert Novak, fallecido este mes de agosto a causa de un cáncer cerebral, y que sólo se retiró un año antes, en 2008, con 77 años, para luchar contra su enfermedad. Hasta ese momento, no sólo trabajaba en la CNN, sino que mantuvo una columna de opinión en distintos diarios durante 45 años.
En España, sin embargo, este personalismo que caracteriza a los presentadores y conductores de programas en otros países no encaja con el estilo a que estamos acostumbrados. El tradicional busto parlante de los informativos españoles se ajusta más a una cara joven y bonita, que apenas se sale del guión más que para, en contadas excepciones, algún chiste preparado. Antena 3 TV lo intentó, a principios de los noventa con José María Carrascal, que, recién llegado de Estados Unidos, aportó un estilo similar al de los programas de aquel país. Sin embargo, pronto fue sustituido. Más tarde, Telemadrid intentó otro informativo “personal”, siempre en horario nocturno, con Germán Yanke -54 años- primero y con Sánchez Dragó -a punto de cumplir los 73- después. En ambos casos, se volvía al estilo norteamericano de mezclar información y opinión y, en ambos casos, le llovieron las críticas al canal público madrileño pese a tener no pocos seguidores.
Y es que, está claro que en lo que al mundo de los informativos de televisión se refiere, España no es país para viejos.

miércoles, 15 de julio de 2009

Solos frente a la pantalla

Nunca antes como ahora estaba cambiando tanto, y en tan poco tiempo, el mundo de la comunicación, muy especialmente entre los más jóvenes. Si durante varias décadas la televisión del salón o del cuarto de estar era el centro en torno al cual giraba la vida familiar, ahora las cosas han cambiado de forma sustancial.
No hace falta remontarse mucho en el tiempo para ver al conjunto de la familia sentada en el sofá, después de comer o de cenar, viendo todos el mismo programa. Esa escena es ya poco habitual y probablemente lo será cada vez menos. Pero, ¿qué ha ocurrido?, ¿por qué han cambiado tanto los hábitos?, ¿qué es lo queda por venir en los hogares españoles?
En primer lugar, ha cambiado la forma de estar en el hogar: en la mayoría de los casos trabajan ambos progenitores, los hijos comen en el colegio y, muchas veces, cuando regresan, están solos en casa, pues sus padres no han regresado aún. Todo esto supone que el tiempo que todos los miembros de la familia pasan juntos se ha visto muy reducido. Paralelamente, se ha pasado de una televisión por hogar a una por habitación. Pero es que, además, en muchos casos, se está pasando a un ordenador conectado a internet por cada miembro familiar, de modo que la relación con la pantalla es cada vez menos común y más individual. Ya no hay que ponerse de acuerdo para ver algo todos juntos, pues los hijos prefieren ver su programa favorito en su dormitorio o, directamente, chatear con sus amigos, conectarse a una red social –su uso aumenta vertiginosamente- o ver vídeos en la pantalla de su PC.
Pero los cambios no se quedan ahí. Las nuevas generaciones ya no se conforman tampoco con un solo soporte, ya que se ha detectado un aumento de la convergencia entre televisión, internet y el móvil o, lo que es lo mismo, que crece el uso simultáneo de medios. Eso supone que en torno al 23% de los jóvenes utilizan internet mientras ven la televisión, medios ambos que toman la delantera a otros en las horas de mayor audiencia, aunque crece considerablemente el número de personas que ven vídeos a través del teléfono.
Otro tendencia, ya mencionada, es la aparición de un fenómeno más o menos nuevo, que compite directamente con la programación convencional de las cadenas de televisión, que es el de ver vídeos, y cuyo exponente máximo es Youtube. Esta costumbre se da ya entre el 77% de los internautas y el soporte preferido para hacerlo es el ordenador. Además, es curioso comprobar que no son sólo los más jóvenes los que hacen uso de Internet; así, por ejemplo, un tercio de los usuarios de entre 55 y 64 años ven vídeos en su PC de forma semanal.
De modo que cada vez es mayor el tiempo que pasamos delante de una pantalla, pero no necesariamente de la del televisor, y, además, cada vez menos en familia. En cuanto a tiempo, Internet se convierte en el medio más consumido en España, con 12,1 horas a la semana por internauta (un 20% más que en 2004). Le siguen muy de cerca la televisión (11,7 horas, un 11% menos que en 2004) y la radio (10,9  horas, un 22% menos que en 2004). Los españoles pasan 4,4 horas a la semana leyendo el periódico y 3,6 horas leyendo revistas.